IGLESIA METODISTA
EL MESIAS
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¿Qué
hace que seamos personas Influyentes? <<¡Mamá!
¡Rápido! ¡Corre, la casa se quema!>> Sukey
saltó fuera de su cama como catapultada por las vocecitas alteradas;
agarró a sus dos hijas, salió corriendo del dormitorio en dirección al
pasillo, ya iluminado por las llamas cercanas a la escalera. Densas nubes
de humo negro cegaron sus ojos. Sukey se puso a orar fervientemente
mientras se dirigía tambaleantemente hacia la puerta de la calle. Afuera
el aire nocturno estaba frío. Sukey salió descalza a través del pasto húmedo
del jardín, llevando consigo a las niñitas. Detrás suyo las crepitantes
llamas anaranjadas se elevaban hacia el cielo negro y arrojaban un brillo
fantasmal en las caras de los vecinos que venían corriendo en su ayuda. De
pronto, una pequeña cabecita apareció por una ventana del segundo piso
de la casa incendiada. Era Jackie, el hijo predilecto de Sukey. De apenas
cinco años, su silueta se reflejaba contra el telón de fondo de las
llamas, las que parecían un sólido bloque ígneo. Jackie era el que se
parecía mas a su madre. Sin
vacilar, dos valientes vecinos se lanzaron a la hoguera infernal. Uno se
puso contra la pared, mientras que el otro subía en sus hombros,
agarrando al niño por su pelo. El niño cayo al pasto y pudo arrastrarse
hasta su madre, justo antes de que el techo e derrumbara. El
segundo piso no tardo en caer también. Entonces, mientras Sukey y los
vecinos miraban en atónito silencio, las paredes se desmoronaron
lentamente -en forma casi majestuosa- para formar una pila de ceniza,
escombros, chispas y carbones. Sukey
perdió todo lo que tenia esa noche: la casa que era su hogar, los libros
que amaba, así como la guía devocional que había estado escribiendo
para sus hijos durante varios meses. El incendio fue solo uno de los
muchos reveses que nublaron la vida de Sukey, una mujer inteligente que
aprendió por sí sola el griego y el hebreo. Tosa su vida había añorado
la universidad, sin embargo le toco vivir una época en que la educación
superior estaba limitada a los varones. Los problemas financieros y un
matrimonio inestable marcaron su vida adulta. Los niños nacieron con
demasiada frecuencia y los débiles se murieron. Sukey solía estar débil
y enferma, luchando sola para criar a los niños mientras su marido se
ausentaba por meses. Con
el tiempo pudo reconstruir la casa y empezó un servicio dominical
vespertino para sus hijos. Primero aparecieron un par de vecinos que se
unieron a la adoración, pero pronto se sumaron mas de doscientos los
aldeanos que se apretaban en la casa para oír las oraciones y los
mensajes, semana tras semana. Nadie se sorprendió que el cura de la
localidad pusiera reparos. Sus sermones vacíos significaban poco o nada
para la gente que iba a su iglesia. Los devocionales vespertinos de Sukey
satisfacían necesidades espirituales, por lo que su casa se llenaba. Pero
los servicios eran dirigidos por una mujer sin ordenar, en el dominio
territorial de una iglesia débil dominada por un clero santurrón,
quienes le ordenaron a Sukey que dejara de organizar esos servicios. A
los pocos años, los hijos de Sukey comenzaron a dejar el hogar. Algunos
se casaron mal, otros se fueron a estudiar lejos de casa cuando eran
demasiado jóvenes. Jackie tenia apenas once años cuando se fue a
estudiar a Londres. Su hermano Charles ni siquiera llegaba a los ocho.
Sukey empezó a sufrir frecuentes depresiones, las cuales la debilitaban
cada vez más. ¿Habría
sentido Sukey que su vida fue un fracaso completo cuando murió a los
setenta y tres años? Ninguno de esos años había sido fácil en
absoluto. Sus sueños nunca se realizaron. Jackie y Charles se fueron como
misioneros, pero regresaron al hogar derrotados, descorazonados. Pese
a todo, las oraciones de Sukey, su ejemplo espiritual, las enseñanzas de
la Biblia y su calidad de madre dedicada a sus hijos tuvieron un impacto
perdurable en el mundo. Charles y su hermano Jackie, mas conocido como
John Wesley viajo durante toda su vida miles de kilómetros a caballo
predicando el Evangelio y llevando personas a Cristo. Charles
compuso mas de 6,000 himnos, muchos de los cuales aun cantamos hoy. Los
hermanos Wesley fueron personas verdaderamente Influyentes. Sukey,
mas conocida como Susana Wesley, también fue verdaderamente alguien que
hizo una diferencia, aunque nunca lo supo. Dios
quiere usar nuestras vidas para impactar poderosamente a nuestras
familias, iglesia, ciudad y nación; como uso a dos jóvenes a su causa
para el bien de su nación y para su gloria. Ellos fueron Juan Wesley y
Jorge Whitefield. El
desorden moral que imperaba en Inglaterra en el siglo XVIII, en nada fue
diferente al que hay actualmente en nuestro país. Hay desintegración
moral, vicios mortales, falta de pudor y pornografía de todo tipo. Las
estadísticas de crímenes y violencia crecen alarmantemente, las
prisiones están sobre pobladas y el pandillerismo ronda las calles. ¿Por
qué tal decadencia moral y social? Por que nuestras generaciones e ha
vuelto cínica, indiferente e incrédula de Dios y la Biblia. Y esta
indiferencia en la sociedad y el mundo es mayormente el resultado de la
falta de pasión a Cristo y su reino por parte de los cristianos. ¡Inglaterra
en el siglo XVIII necesitaba un poderoso avivamiento e impacto cristiano!
¡México necesita un poderoso avivamiento e impacto del poder de Cristo!
¡Y éste no vendrá a menos que haya pasión en los cristianos por los
que viven sin Cristo y sin esperanza, y se les predica a redención por
medio del sacrificio de Cristo en la cruz! Cuando
como iglesia prediquemos la Palabra estemos haciendo obras de
evangelistas, y no tengamos otro fin sino el de salvar a cuantas almas sea
posible, se podrá decir que tenemos un genuino avivamiento. Por lo tanto,
el mensaje y el desafío son claros: "HAZ OBRA DE EVANGELISTA" "Te
encarezco delante de Dios y del Señor Jesucristo... que prediques la
palabra... haz obra de evangelista" (2 Timoteo 4:1,2,5)
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