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IGLESIA METODISTA EL MESIAS
“El
movimiento de Dios”
Desde el principio el movimiento estaba
predestinado a fracasar. Había comenzado con 120 hombres. Relativamente
pocos, si se tomaba en cuenta que su país tenía una población de cuatro
millones. Además, la mayoría era analfabeta y pobre. Eran personas de
trabajo, lejos estaban de hacer algo que pudiese marcar una diferencia.
Su nación estaba bajo opresión. El pueblo estaba debilitado, los
gobernantes eran corruptos, la religión había sido absorbida. La
estrategia del grupo era desastrosa. Nunca establecieron un lugar como
centro de actividades. Nunca hicieron investigaciones: Podía ser que los
líderes no estuviesen de acuerdo con exacta definición acerca de su misión.
El movimiento no era práctico. Era demasiado absurdo y extremo. Carecía
de tacto. Era impaciente con las tradiciones. Clamaba por un cambio
radical en las clases sociales.
El movimiento estaba destinado al fracaso. ¡Pero no fracasó! ¡Triunfó!
No sólo triunfó sino que además sobrepasó ampliamente a cualquier otro
movimiento en la historia. En un lapso de 30 años, el mensaje de
Jesucristo había entrado en todos los puertos, ciudades y plazas del
mundo. Era contagioso. Era una organismo vivo. La gente moría para que
continuara.
Podía haber fracasado, pero triunfó. ¡Y sigue triunfando! ¡El
movimiento de Dios nunca se detendrá! Algunos son totalmente incrédulos.
Otros se burlan. Unos más lo persiguen para detenerlo. ¡Eso nunca lo
detendrá! El movimiento de Dios continuará; jamás se detendrá. El
movimiento de Dios seguirá marcando a pesar de todos los obstáculos e
inconvenientes. ¡A Jesucristo nadie lo puede frenar! Porque este no es el
movimiento de un hombre. Es el movimiento de Dios. Esa es precisamente la
razón por la cual lo que estaba destinado
al fracaso no fracasó jamás. Es el movimiento de Dios. Tomado
del libro: “Sobre
el yunque” Autor: Max Lucado.
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