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“EL
DIOS TODO PODEROSO”
“Yo iré delante de ti, derribaré las alturas, romperé
las puertas de bronce y haré pedazos las barras de hierro.
Yo te entregaré tesoros escondidos, riquezas guardadas en lugares
secretos, para que sepas que yo soy el Señor, el Dios de Israel, que te
llama por tu nombre.
Por consideración a mi siervo Jacob, al pueblo de Israel, que he elegido,
te he llamado por tu nombre y te he dado el título de honor que tienes,
sin que tú me conocieras.
Yo soy el Señor, no hay otro; fuera de mí no hay Dios. Yo te he preparado
para la lucha sin que tú me conocieras, para que sepan todos, de oriente a
occidente, que fuera de mí no hay ningún otro. soy el Señor, no hay otro.
Yo creo la luz y la oscuridad, produzco el bienestar y la desgracia.
Yo, el Señor, hago todas estas cosas.
“Yo enviaré de lo alto mi victoria, como rocío del cielo y lluvia de las
nubes, y la tierra la recibirá; como fruto producir la salvación y a su
lado florecerá la justicia.”
Una vasija de barro, igual a otra cualquiera, no se pone a discutir con
quien la hizo.
El barro no dice al que lo trabaja:
“¿Qué estás haciendo?”,
ni el objeto hecho por él le dice:
“Tú no sabes trabajar.”
Tampoco puede un hijo reprochar a sus padres el haberlo traído a este
mundo.
El Señor, el Dios Santo de Israel, quien lo formó, dice: “¿Van acaso
ustedes a pedirme cuentas de mis hijos, o a darme lecciones de cómo hacer
mis cosas?
Yo creé la tierra y sus habitantes, extendí el cielo con mis manos y mandé
que aparecieran todos los astros.
Yo hice aparecer a Ciro para que triunfe, y voy a hacerle fáciles todos
los caminos; él reconstruirá mi ciudad y dejará en libertad a mis
desterrados, sin exigir pago ni compensación.”
El Señor todopoderoso ha hablado.
El Señor dice a Israel: “Los campesinos de Egipto, los comerciantes de
Etiopía, y la gente de Sabá, de alta estatura, se rendirán a ti y serán
esclavos tuyos; irán encadenados detrás de ti, se arrodillarán delante de
ti y te suplicarán:
‘Ciertamente que Dios está entre ustedes,
y no hay más, no hay otro dios.’ ”
Sin embargo, tú eres un Dios invisible, Dios salvador de Israel.
Todos los que hacen ídolos quedarán avergonzados, humillados y en
ridículo.
Pero a Israel lo salvó el Señor, lo salvó para siempre,
y jamás quedará avergonzado ni humillado.
El creador del cielo, el que es Dios y Señor, el que hizo la tierra y la
formó, el que la afirmó, el que la creó, no para que estuviera vacía sino
para que tuviera habitantes, dice:
“Yo soy el Señor, y no hay otro.
Yo no hablo en secreto ni en lugares oscuros de la tierra.
Yo no digo a los descendientes de Jacob:
‘Búsquenme donde no hay nada.’
Yo, el Señor, hablo la verdad,
digo lo que es justo.
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